Al situar la mirada en el retrovisor de la vida, veo a un grupo de
niños arrodillados en la acera que, con una pequeña lupa de plástico en la mano
y los ojos puestos en la base de la fachada del edificio, pasan la tarde de un
caluroso día de verano achicharrando hormigas sin descanso; contemplo el
vertido directo y constante de los colectores de aguas negras en ríos y playas;
observo la cara asustada de un colegial que mantiene el brazo medio extendido y
la palma de la mano hacia arriba esperando el impacto de la regla de madera
sujeta por el maestro; y oigo voces, ruidos, súplicas y llantos que traspasan los
tabiques de las viviendas, es el sonido sobrecogedor del maltrato a una mujer
por parte de su marido. Volviendo la vista al frente, es obvio que muchas cosas
han cambiado para bien, ahora hay una mayor concienciación social e
institucional en materia de respeto hacia las personas y los animales, así como
en lo relativo al cuidado del medio ambiente. Sin embargo, la lista de asuntos
pendientes para conformar una sociedad más razonable es extensa y el recorrido
presumiblemente lento y accidentado, pues hay amarras educativas y culturales de
alta resistencia.
sábado, 13 de marzo de 2021
Soltar amarras
martes, 2 de marzo de 2021
Cruzar la frontera y jactarse de esquivar la contribución fiscal
Hace unos días se hizo viral la imagen de un joven repartidor que,
durante el tiempo de espera para hacer la entrega de un pedido nocturno a un
cliente, aprovechaba para estudiar un poco sentado en la calle bajo la luz de
una farola, una circunstancia que ha dado lugar a ofrecimientos personales para
ayudarle a finalizar los estudios. No obstante, el protagonista no se ve como
un ejemplo o excepción a destacar, sino como uno más entre tantas personas que
viven una situación parecida. Pues bien, parece consecuente que, en el caso de
considerar que el Estado debe estar ahí para atender las necesidades educativas
de la población, no se aplauda ni muestre complacencia ante la decisión tomada
por algunos famosos de las redes sociales de optar por un cambio de residencia
a un país vecino con el único propósito de pagar menos impuestos, pues las
coberturas públicas quedan debilitadas o fortalecidas en función de los
recursos existentes. Cruzar la frontera y
jactarse de esquivar la contribución fiscal en un momento de enormes dificultades
para la nación ¿es una acción digna de alabanza y reconocimiento?
martes, 23 de febrero de 2021
Las formas importan
No acabo de encontrar razonamientos capaces de
avalar la conciliación entre el derecho a manifestarse en la vía pública
reivindicando un cambio legislativo en materia de libertad de expresión para
ensanchar el marco limitativo, y cometer ataques físicos contra las sedes de
medios de comunicación y los periodistas que trabajan en la calle ofreciendo
una cobertura profesional de lo acontecido. El derecho a pronunciarse en favor
de ampliar el espacio de vuelo de la palabra queda huérfano de legitimidad al
combatir y pisotear el derecho a la información y opinión de terceros; y
tampoco parece encontrar acomodo ni refuerzo democrático alguno destrozar
bienes públicos o privados y practicar la piratería en locales comerciales. Hay
formas que generan poca comprensión y mucho rechazo.
viernes, 19 de febrero de 2021
La tirria no es un buen material para construir
Lo que cabría esperar, en una época donde la inteligencia artificial
se desarrolla a paso ligero adquiriendo cada día mayor presencia y relevancia
social, sería que la inteligencia natural siguiera una trayectoria paralela.
Sin embargo, la realidad nacional, continental y mundial parece indicar que la
palabra está perdiendo peso frente al hacha de guerra. A corto plazo y desde
una perspectiva personal o partidista, puede resultar más dificultoso y menos
rentable ponerse a picar en la mina del razonamiento y el acuerdo en beneficio
de la prosperidad general que desplegar estandartes estimuladores de la tirria
y el enfrentamiento, pero bajo una mirada de mayor amplitud y honestidad,
fabricar enemigos e insuflar sentimientos de odio en los pulmones de la
sociedad puede llegar a ser un desastre para el bienestar personal y colectivo.
viernes, 5 de febrero de 2021
Salir de la zona de confort
En la casa donde nació mi difunto padre no había instalación de agua ni luz eléctrica, los alimentos se cocinaban en recipientes puestos sobre el fuego hecho en el suelo y ciertas necesidades fisiológicas se hacían en una bacinilla o directamente en el campo. La energía para realizar las tareas domésticas y agrícolas provenía de los animales domésticos y las personas, pues tanto los electrodomésticos como la maquinaria a motor destinada a la agricultura y ganadería eran avances tecnológicos que estaban al alcance de muy pocas personas. Transcurrido casi un siglo, el progreso ha hecho posible que la inmensa mayoría de la población de nuestro país tenga unas condiciones de vida significativamente más favorables. Pues bien, siendo la búsqueda del bienestar una poderosa fuerza motriz de la adaptación del entorno y la evolución humana, llama la atención la idea aplicada al entorno laboral en los últimos tiempos consistente en pensar que, para obtener una buena estimulación de aspectos como la innovación, el dinamismo y el rendimiento, es necesario salir de la ‘zona de confort’ e introducirse en un espacio de tensión, sacrificio e incertidumbre. Vete a saber si el siglo XXI será el de los pijamas de esparto y los rascacielos sin ascensor. Qué ámbito es más propicio para la calidad y productividad profesional, ¿el de la satisfacción o el del malestar?
jueves, 28 de enero de 2021
Inconfortables pero efectivas
Una vez conocido que el uso generalizado de las mascarillas de
protección respiratoria por parte de la población, es una medida preventiva
frente al riesgo de contagio por coronavirus que está contribuyendo (junto a
otras como el lavado frecuente de manos y el distanciamiento social) a una
disminución significativa del número de personas afectadas por otras
enfermedades contagiosas, ¿en qué situación queda el rechazo frontal a su
utilización aludiendo a intereses ajenos a la salud pública y negando su efectividad
como barrera ante la infección? Aunque las mascarillas no sean elementos
confortables ni agradables a la vista, los datos indican que una cosa es sentir
desconfianza y otra tener razón.
sábado, 23 de enero de 2021
Remar hacia la costa
Después de casi un año con la pandemia a cuestas, y tras observar que
el virus no concede treguas ni hace discriminaciones entre pueblos, ciudades,
provincias y regiones autonómicas atendiendo al color político de los
gobernantes, es lamentable contemplar la obstinación en mantener fórmulas de
fragmentación política punzante frente a un poderoso enemigo común sin
ideología ni propósitos de dominación territorial y económica. Si tal
como escuchamos un día sí y otro también, la vida y los intereses de la ciudadanía
son la mayor prioridad de la agenda política, sobran las actuaciones sin
consistencia y los pulsos estériles. A la hora de hacer frente a los múltiples
y graves problemas derivados de esta crisis, parece más fructífero y honesto
unir fuerzas para remar hacia la costa que entablar trifulcas partidistas
mientras la resaca te lleva mar adentro.
domingo, 17 de enero de 2021
Reflexión y cerrazón
El depósito de sarro en la dentadura no solo puede representar un problema estético, sino que puede dar lugar a caries y enfermedad de las encías. La mejor forma de evitarlo consiste en mantener una buena higiene dental, así como en acudir de forma periódica al dentista. En cambio, contra la acumulación de sarro mental originado por la circulación permanente de información falsa, la proliferación del llamamiento a la erupción de las emociones y la confrontación política emponzoñada que pierde de vista los intereses de la población, y cuyas consecuencias pueden resultar fatales para la salud democrática, parece estarse lejos de ofrecer respuestas adecuadas. Mientras la reflexión elimina barreras facilitando con ello la cohesión, la cerrazón las levanta contribuyendo a la hostilidad.
jueves, 7 de enero de 2021
Confusión democrática
Si no tenemos derecho a saltarnos los semáforos en rojo, a fumar en
espacios públicos cerrados, a comercializar alimentos con la fecha de caducidad
ya rebasada, a dejar los excrementos de las mascotas en las aceras o a verter
residuos tóxicos donde nos apetezca, lo de reivindicar libertad para satisfacer
deseos de diversión o esparcimiento dejando de lado las medidas preventivas de
carácter sanitario implementadas desde las instituciones democráticas para
hacer frente a la pandemia, no parece que vaya a cosechar un cuantioso e
inquebrantable apoyo popular. Por el contrario, cabe la posibilidad de
que las conductas reiteradas de desafío y menosprecio hacia la salud y el
bienestar general, lleguen a originar un clima social favorable al
endurecimiento de las penas.
miércoles, 6 de enero de 2021
Confianza
Me ha llamado la atención leer que la persona con funciones de
dirección en un centro de día del País Vasco, rechaza la administración de la
vacuna contra el coronavirus en las dependencias del mismo porque, en su
opinión, no está acreditado que la vacunación aporte más beneficios que
problemas, y además teniendo presente las dolencias crónicas de un elevado
porcentaje de los usuarios del centro. Visto desde otra perspectiva, también
parece del todo razonable cuestionar la decisión de renunciar a la utilidad de
una herramienta avalada por la comunidad científica debido a valoraciones
propias, y sobre todo tomando en consideración la magnitud de los ya conocidos
riesgos derivados del contagio. En materia de sanidad pública, uno deposita más
confianza en los remedios basados en la investigación y honestidad científica
que en la sospecha de poco peso.