martes, 26 de septiembre de 2017

El regreso de la sensatez

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Siendo niño, nunca me gusto la pregunta de a quién quería más, si a mi madre o a mi padre. ¿Por qué tenía que inclinarme hacia un lado de la balanza y optar por una situación de desequilibrio sentimental incómoda e indeseada? Y tengo la sensación de que algo parecido pueda estar sucediendo en buena parte de la ciudadanía de Cataluña, al verse ante el planteamiento político de escoger entre la independencia o la continuidad dentro del Estado español. Si el divorcio civilizado de los progenitores tiende a ocasionar desajustes emocionales en los hijos, la intención de efectuar una separación territorial donde abundan las  zancadillas, descalificaciones y aspavientos, ¿conduce a la población a un estado anímico y social de satisfacción y plenitud? Ojalá sea posible el regreso de la sensatez y la recomposición de los lazos de convivencia y fraternidad deteriorados por el óxido de la conflictividad, aunque todo indica que para ello va a ser necesario un cambio sustancial en las posiciones mantenidas hasta el momento por los protagonistas del desaguisado.

Un elemento decorativo

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El ecologismo está muy valorado en los últimos tiempos, aunque siempre que sea más un elemento decorativo que activo. Al menos esa es la conclusión que puede extraerse al tener conocimiento del archivo judicial de una causa que fue abierta contra un miembro destacado de la organización Ecologistas en Acción en la comunidad autónoma andaluza por la tenencia de sustancias estupefacientes que, a tenor de lo relatado en la radio, parece ser que fueron depositadas de forma calculada en su vehículo por una persona desconocida a la que transportó voluntaria y generosamente durante unos kilómetros tras acceder a una petición realizada por ésta. Una circunstancia que tuvo lugar después de haber participado en un acto reivindicativo en la sierra de Cádiz en favor del tránsito por las vías pecuarias cerradas y vigiladas por personal privado al servicio de los propietarios de los terrenos por donde discurren las mismas. Sí a la preservación del medio ambiente y al respeto de los derechos de la ciudadanía pero, por favor, sin reivindicaciones ni molestias. 

lunes, 18 de septiembre de 2017

El sello de la normalidad

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Que un concejal de La Laguna (Tenerife) escriba en un chat “yo a follar, jejejejeje, con empleadas que pongo yo y enchufo en el ayuntamiento”, es algo que me parece lamentable aunque de ninguna manera asombroso, pues se trata de una forma de sentir y actuar con un profundo arraigo en la sociedad, una expresión consustancial a una cultura de predominio de género así como a un entorno de desequilibrios y necesidades económicas.  Hay cuestiones que, aun siendo detestables, cuentan con el viejo sello de la normalización y tolerancia social. En realidad, me sorprendió bastante más que una mujer vomitara  en una red social sus perversos y corrosivos sentimientos hacia otra mujer, deseando que la política y diputada catalana Inés Arrimadas fuera víctima de una violación en grupo por la noche. “Se necesita otra educación para otra sociedad y otra sociedad para otra educación”, dijo el pensador en su día.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Dónde queda la reciprocidad

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Resulta asombrosa la normalidad con la que se llegan a  contemplar y poner en práctica actuaciones que discurren en sentido opuesto a la equidad y el sentido común. Una vez efectuada la reserva online para cuatro noches en un apartamento ubicado en un municipio de la costa malagueña, llega el momento de  contactar físicamente con los responsables del alquiler en la zona de destino  para recoger las llaves y abonar el importe pendiente más el pago en metálico de una fianza disuasoria de 350 euros por los desperfectos que pudieran ocasionarse en el mismo, y la persona que representa a la empresa nos comunica que el dinero de la fianza debía ser entregado sin documentación ni inventario alguno de por medio, siendo devuelto en un plazo de entre 5 y 15 días después de abandonar el alojamiento mediante transferencia bancaria, una vez la persona encargada de la limpieza comprobara   el buen estado de la propiedad y bienes existentes al entrar en la vivienda. ¿Dónde queda el sentido de la reciprocidad entre las partes? Si bien al final acabó reinando la sensatez, el tránsito hacia ésta no será recordado como uno de los más agradables de la vida.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Cobrar por los cubiertos

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La semana pasada, tras cenar en un restaurante de una población localizada en la serranía de Ronda, nos llamó la atención observar que la factura incluía un importe de 4 euros correspondiente a los cubiertos utilizados durante la cena, pues además de ser la primera vez que nos encontrábamos con este concepto, en la carta facilitada no había información al respecto.  Obviamente, un euro por persona no es una cantidad que altere unos días de vacaciones ni suponga un quebranto económico familiar, sin embargo, no cabe duda de que lo correcto es ofrecer claridad informativa a fin de evitar sorpresas y sustos entre los clientes, pues para eso ya están las atracciones de feria como el tren de la bruja o la casa del terror.  Si al supermercado se acude con carro o bolsa de la compra, ¿se acabará yendo al restaurante con el juego de cuchara, cuchillo y tenedor?  De continuar en este sentido,  lo siguiente quizás sea cobrar por hacer uso de la mesa, la silla o el servicio.


miércoles, 30 de agosto de 2017

La cabra tira al monte

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Cuando aún se dejan sentir los efectos causados por el descontrol que tuvo lugar en el sector de la construcción en años pasados, los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) señalan que el precio medio de venta de la vivienda ha tenido un incremento próximo al 14% en los tres últimos años,  un periodo en el que la subida de los salarios alcanzó el 2%. De otro lado, el aumento medio del alquiler durante los últimos doce meses llegó al 9,5%. Sin embargo, la filosofía de la ley de la oferta y demanda indica que no existen motivos para la preocupación, pues el mercado es sabio y tiende a la armonía; aunque, eso sí, sin pararse a contemplar las dificultades y desperfectos sociales dejados por el camino, sin dejarse llevar por sensiblerías en torno a los daños colaterales causados por la voracidad especulativa. No es lo mismo implementar políticas públicas destinadas a impulsar la compra de yates de lujo, que establecer condiciones para facilitar el acceso de la población a tener un techo.

domingo, 27 de agosto de 2017

El código deontológico

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Una  recomendación a tener presente antes de formalizar acuerdos o contratos escritos (sustituidos en cada vez más casos por una llamada telefónica) es la de leer la “letra pequeña”, pues  con ello pueden evitarse malentendidos y sorpresas muy desagradables. Y así como una mochila es útil tanto para ir al campo como a la playa, la recomendación referida también sirve para no caer en confusiones o enredos derivados de noticias cuyos titulares adulteran y contaminan la esencia del contenido informativo sin atender a deberes éticos y profesionales, dando la espalda e incluso hundiendo en el fango al código deontológico del periodismo. ¡Qué paradoja!, recibir advertencias sobre la denominada posverdad por parte de personas dedicadas a  amasar la mentira.

lunes, 21 de agosto de 2017

Hongos nocivos

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Con el nivel de conocimiento científico y técnico alcanzado por la especie humana en la actualidad,  hay asuntos que carecen de resquicios para el paso de la controversia. Nadie cuestiona que la dureza del diamante es mayor que la del calcio, no hay vacilaciones acerca de si el planeta tierra es redondo o cuadrado, tampoco hay dudas en que la velocidad de la luz excede con creces a la del sonido, ni se pone en entredicho que el poder de destrucción de una bomba atómica es superior al de una flecha. En cambio, todavía existen sótanos sociales donde las entradas del aire de la evolución y civilización parecen estar prácticamente obturadas, impidiéndose con ello la renovación y ventilación de ideas que resultan perjudiciales para la salud del entendimiento, la convivencia  y la paz mundial. Y, por lo acontecido, existen más tratamientos en el mercado para eliminar el moho y la humedad de las viviendas que planes educativos globales destinados a erradicar los  hongos nocivos de la xenofobia y la supremacía racial.  

martes, 15 de agosto de 2017

Extinción silenciosa

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Esta semana, al pasar caminando al lado de una finca situada en las afueras de la zona urbana, observé que en el prado que rodea la vivienda y donde era habitual la presencia de  cinco o seis  ovejas pastando, ahora  había un pequeño robot  cortando  el césped.  Aunque  encuentro  más emotiva la estampa tradicional, soy consciente de que no se trata de un fenómeno nuevo, pues el desarrollo técnico que posibilita la ejecución de tareas sin la intervención de los animales domésticos y de las propias personas es algo que viene sucediendo desde hace siglos. Que una familia opte por sustituir un pequeño grupo de rumiantes por una máquina no representa una alarma medioambiental, lo lamentable e inquietante es la merma paulatina de parte de la fauna (grillos, saltamontes, abejas, gorriones, golondrinas…) propia de nuestro entorno como consecuencia de la desmedida actividad humana mantenida en el tiempo. Sin embargo, la amenaza de extinción de  determinadas especies salvajes parece suscitar menor preocupación social que la manifestada por el estilo de los zapatos o teléfonos móviles puestos de moda.

jueves, 10 de agosto de 2017

Depreciación social

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No son bayetas, estropajos, cepillos o fregonas con las que realizar tareas de limpieza; no son muñecas, pelotas de tenis ni peluches para el entretenimiento; no son bastones, barras de apoyo, barandillas ni muletas fabricadas en serie; no son robots de cocina,  máquinas lavaplatos, exprimidores de zumo ni bandejas para el desayuno elaboradas en plástico o madera; no son lavadoras, tendales ni tablas inertes diseñadas para planchar la ropa; y, por supuesto, tampoco se trata de material sexual a disposición de las necesidades de la casa. Aunque por desconsideración y frialdad emocional haya quien, poco más o menos, pueda considerarlas como utensilios de trabajo, son personas (en su mayoría mujeres) cuyo empleo consiste en desarrollar tareas del hogar o prestar atención domiciliaria a quienes tienen limitaciones o incapacidades. Efectos de una arraigada cultura de depreciación social que se traslada con absoluta naturalidad de una generación a otra.