martes, 16 de febrero de 2016

Doble personalidad

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Al echar una mirada al panorama político, social y económico del momento, cualquiera diría que vivimos en una sociedad con doble personalidad.  De un lado,  lanzamiento institucional de campañas informativas en los medios de comunicación y centros educativos al objeto de sensibilizar y concienciar a la población en materias relacionadas con la seguridad y la salud como, por ejemplo,  la educación  vial, los hábitos alimenticios y la actividad física; la proliferación de productos en las estanterías de tiendas y supermercados con bajo contenido de grasa, de escaso aporte calórico y enriquecidos con  vitaminas; o la organización civil de actividades diversas destinadas a recaudar fondos para financiar investigaciones médicas o adquirir alimentos para personas sin recursos. De otro, desarrollo  de políticas nutritivas y  permeables a los comportamientos codiciosos,   fraudulentos, insensibles  y especulativos; o sea,  impulsoras de una delgadez extrema de los servicios y prestaciones públicas, benévolas con la evasión de capitales, favorecedoras de la indiferencia individualista e incentivadoras  de la desigualdad social sin límites ni escrúpulos. En resumen, muestras públicas de preocupación por el bienestar de la ciudadanía, aunque recetando fórmulas sociales enfermizas (aumento de la pobreza, los suicidios, la inseguridad pública, los trastornos mentales  y la infelicidad). 

sábado, 13 de febrero de 2016

Hay movimiento

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Con el transcurso del tiempo y el embestir repetido de las olas  contra la costa, el mar erosiona y  resquebraja las rocas,  conquista espacio sin echar la vista atrás y  transforma un litoral   que trata de preservar la figura.  Y, cuestiones sociales que hasta no hace muchos años tenían la consideración de contornos naturales  estables, parecen estar debilitándose día a día debido al choque incesante de las olas reivindicativas del progreso.  La violencia de género, la criminalización y discriminación de la homosexualidad, el acoso escolar, el hostigamiento laboral o el  maltrato a los animales   son prácticas que no gozan de buena prensa; el viejo colchón de comprensión y connivencia cultural sobre el que se descansaba plácidamente y tenían buenos sueños tras repartir abusos e  injusticias, pierde consistencia de manera paulatina y   resulta cada vez más incómodo. Queda mucho por hacer, sin duda, pero existe un frente de concienciación y sensibilización social que crece y avanza con la fuerza de la  razón en las manos.


miércoles, 3 de febrero de 2016

Informar u ocultar

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Según han divulgado  los medios de comunicación,  estudios realizados en Estados Unidos indican que el 37% de los adolescentes que fuman se iniciaron en el hábito influenciados por escenas de cine y televisión en las que está presente el humo de los cigarrillos, cuestión que parece  ha sido tenida en cuenta por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para recomendar  a los países una revisión de la clasificación de las películas y series televisivas, al objeto de que sean catalogados como filmes destinados al público adulto los que contengan imágenes con personas fumando. Dando  unos pasos más, ¿llegará a proponerse la retirada de la patria potestad a los progenitores que consuman tabaco? Si existe confianza en la efectividad del llamamiento realizado por la OMS, ¿sería conveniente trasladar la sugerencia  a las películas y  videojuegos donde se utilizan armas de fuego,  donde se  ingieren alimentos “basura” o bebidas con alcohol, donde se escuchan frases y presencian comportamientos machistas e, incluso, adoptando una mirada preventiva ante las adicciones tecnológicas, donde salen niños enganchados a las videoconsolas o usando teléfonos móviles? Personalmente, tengo mayor confianza en la educación e información que en la ocultación de la realidad.

martes, 2 de febrero de 2016

Indecencia y desigualdad

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Aun siendo motivo de asombro, tristeza, desencanto e indignación social, parece que la salida a flote del cuantioso volumen de impudicia y precariedad ética que, en los últimos tiempos, contamina el paraje político y  deteriora las costas del bienestar general, también revela e impulsa determinados aspectos   positivos:  la constatación de que  no existe un grado de atrofia institucional que incapacite el funcionamiento de los mecanismos previstos para  inspeccionar, corregir, sanear y sancionar  conductas corrosivas que actúan en la sombra, sin que ello suponga caer en un estado de complacencia y olvido respecto a las necesidades de llevar a cabo obras dirigidas a mejorar los métodos de transparencia, prevención y  filtrado de  sustancias nocivas; la extensión y el refuerzo de una conciencia ciudadana que parecía estar bastante confiada y distraída en los parques de atracciones sociales diseñados al efecto; o la decisión popular de redistribuir el voto estableciendo una mayor competencia política que se supone y espera  contribuya al progreso del país en materias de peso como pueden ser la honradez y la calidad de vida de la población. Indecencia y desigualdad, cuestiones que favorecen la exclusión y debilitan los lazos de la convivencia y el compromiso social.

jueves, 28 de enero de 2016

Sencillo de entender

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Al igual que no me cuesta entender la reacción de las personas que, guiadas por el pavor surgido tras ser conscientes del inminente hundimiento del buque en el que viajan  (cuestión tratada con bastante éxito en la película El Titanic), tratan de poner a salvo su vida y la de los seres próximos o queridos, tampoco tengo  dificultades para comprender la huida emprendida por los ciudadanos que, con gran pesar y un abultado terror, procuran por todos los medios dejar atrás el infierno terrenal de la guerra; un escenario apocalíptico engendrado  desde la tiniebla   al que está invitado el conjunto de la población. Solo hay que ver algunas de las grabaciones aéreas que circulan por ‘You Tube’ acerca del estado de destrucción en el que se encuentran muchas ciudades sirias (así como de otras urbes de distintos países), para darse cuenta de las sobradas razones que motivan  el desplazamiento del personal en busca  de un espacio humano cálido y luminoso. Distanciarse del odio, la crueldad, el dolor y la desolación para, desgraciadamente, darse de bruces con la indiferencia, el rechazo o la animadversión   Algo tremendo y desesperanzador.

lunes, 25 de enero de 2016

Estupefacción

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Cuando no se tienen trastornos en el olfato, la reacción instintiva al penetrar en una atmósfera pestilente suele consistir en taparse la nariz,  contener la respiración y distanciarse buscando un entorno más agradable; cuando a uno le funciona el sistema gustativo con normalidad, algo habitual ante la ingesta inocente de, pongamos,  un buen trago de café con sal, es la tendencia al vómito; cuando no se padecen problemas de ceguera, hay imágenes que, debido a la crudeza física y/o moral desprendida,  desvelan conciencias, golpean   sensibilidades  o hacen que se doblen las piernas; cuando no existen alteraciones en el tacto, la respuesta normal en el caso de que una mano graciosilla nos introduzca un trozo de hielo de manera sorpresiva en la espalda, es procurar sacarlo con rapidez y proferir  cariñosos calificativos; y,  cuando el oído no sufre una merma de consideración, escuchar ciertas declaraciones en  boca de personas con responsabilidades públicas e institucionales, puede causar gran estupefacción. Un trueno  que, parece ser,  recorrió  recientemente la geografía nacional a  una velocidad superior a la del sonido, fue el originado por un rayo que trazo e iluminó en el cielo un curioso mensaje: Hacienda somos todos,  no es más que un anuncio publicitario.


sábado, 16 de enero de 2016

La sociedad cambia y se mueve

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Por una parte, se manifiesta preocupación  ante un modelo de organización social donde abundan los obstáculos en materia de conciliación familiar,  situando el foco en, por ejemplo,  la repercusión que ello puede tener  en la educación, las emociones y la conducta de los menores;  o en la presión, el esfuerzo y la responsabilidad que, para muchos abuelos,  supone el hacerse cargo de los nietos pequeños con regularidad y durante largos periodos del día.  Por otra,  algo tan  natural (aunque no corriente) como  que una diputada acuda al Congreso con su bebé,  concentra la atención mediática y causa gran controversia pública. Otra cuestión que, por lo visto, ha generado cierto desconcierto, es la alteración de  armonía estética predominante en el hemiciclo durante décadas; algo que suele suceder en los saltos generacionales. ¡Cuántas discusiones entre padres e hijos debido a la indumentaria y apariencia! La sociedad se mueve y cambia desde hace siglos y, cause mayor o menor fascinación, continuará en movimiento. Lo que causa verdadera confusión y contrariedad en la ciudadanía, es que la deshonestidad y la prostitución ética puedan ocupar los asientos destinados a la honradez y la belleza interna.

viernes, 15 de enero de 2016

Exhalar e inhalar

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Me encontraba haciendo la compra en una frutería próxima al domicilio, donde la mayor parte de la mercancía está dispuesta de manera que los clientes puedan proceder al autoservicio, cuando entra  una chica que, dirigiéndose a la tendera con un  trato  que evidenciaba cierta confianza, manifiesta el deseo de efectuar un pedido y   pregunta si podría acercárselo hasta su dirección, pues según expresa con una naturalidad pasmosa, ‘le da la chapa’ tener que llevarlo ella. Aunque, eso sí, sin apurar, sin rigidez, concediendo un margen horario amplio; o sea, facilitando las cosas.   ¿Dedicar tiempo y esfuerzo a un cometido que puedes empaquetar a otro? ¡No fastidies! Y, por supuesto, nada de montarse películas  o acudir a disculpas untadas con  vaselina, las cosas como son, con franqueza, y en el caso de llegar a causar rozaduras o escozores, parece que la recomendación sugerida de forma implícita es  la colocación de  un apósito  para mitigar las molestias del morro y la indiferencia. ¿Estaré perdido o fuera de juego al presumir que, por lo general, quienes exhalan jeta exigen inhalar aire limpio y saludable?  

sábado, 9 de enero de 2016

Imprevisión e inflexibilidad normativa

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Aunque pueda resultar extraño,  parecen existir menos dificultades  para  certificar u homologar  ante el organismo competente vehículos, remolques y máquinas que han sido objeto de modificaciones o adaptaciones técnicas, que para jugar al fútbol en un equipo de barrio cuando se es menor  de edad,  extranjero y huérfano. Así lo revela la noticia  de un chico rumano  de 13 años abandonado por sus padres  a las puertas de un orfanato  siendo un bebé  y que, tras   cinco años  de residencia en España, llevar  dos o tres  temporadas jugando en un modesto club de Alcorcón y  estar próxima la finalización del proceso de adopción por parte de la pareja con la que vive, ha visto frustrado el deseo de  federarse (o sea, jugar partidos oficiales) al incumplir las condiciones exigidas por la Federación Internacional de Fútbol (FIFA). Entre otras cuestiones, ¿presentar un documento firmado por los padres biológicos, fotocopias de sus pasaportes y una partida de nacimiento inexistente? En definitiva, la imprevisión e inflexibilidad de la normativa respecto a las vías de auxilio y emergencia, han dejado al menor atrapado en un túnel de lágrimas y tristeza.  ¿No se dice que rectificar es de sabios?

Contrasentido

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Mientras veía el telediario a través del ordenador, en el que se comentaba la conveniencia de filtrar la demanda caprichosa de regalos por parte de los niños en estas fiestas navideñas, me da por consultar el correo electrónico y, adoptando un gesto mecánico de sorna,  observo el encabezamiento o asunto de uno de esos  correos  indeseados recibidos a diario: Alejandro, date un capricho. Pocos minutos después, paso a escuchar publicidad de la ONCE   donde se resalta la figura del vendedor de cupón poniendo de relieve la cercanía e integración del mismo en el barrio, un anuncio capaz de penetrar y adherirse,  pero que se desprende con suma facilidad tras  leer que este colectivo de trabajadores alerta contra la posible destrucción de empleo al ampliar los puntos de venta de los cupones a estancos, gasolineras, quioscos, oficinas de correos y supermercados.
Hay momentos del día en los que uno tiene la impresión de estar caminando por el pasillo de una tienda donde, en un lado hay estanterías con productos empleados en la prevención  y extinción de incendios, y en el otro  con variedad de material diseñado para el inicio de las llamas.