Los datos de la vergüenza y de buena parte de la desgracia global señalados en el escrito de Javier Marías del 18 de mayo son consecuencia de unas reglas del juego dictadas por la codicia, de un sistema social que, como apunta el ejecutivo Rainer Voss en el artículo de EL PAÍS Confesiones de un banquero arrepentido, parece haberse echado en brazos de la amoralidad y la indiferencia. Y al loro con poner en duda la esencia y el funcionamiento del chiringuito, porque sobran pegatinas con el texto antisistema subrayado.
sábado, 7 de junio de 2014
jueves, 5 de junio de 2014
Austeridad y cambio de vehículo
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Aduciendo a las técnicas de
seguridad pasiva y activa desarrolladas e incorporadas en los últimos años y de
manera continuada en los vehículos, se anima a los ciudadanos a renovar estos
cuando sobrepasen los diez años de antigüedad. Como me decía un vecino hace un
par de días: gracias por la sugerencia, pero es complicado
compatibilizar la austeridad con el cambio periódico de vehículo.
Mientras existan dificultades familiares para reponer la nevera y la despensa,
para hacerse cargo de los gastos cotidianos relacionados con la vivienda, para
asumir los gastos derivados de la educación de los hijos o para acudir al
dentista, la atención dedicada al elemento de transporte pasará a ser
algo secundario. El desembolso realizado en la compra del vehículo, el goteo
económico derivado del parking, el precio del combustible y de los
mantenimientos e inspecciones regulares, los importes de las tasas
anuales y el incremento de las posibilidades de ser objeto de sanciones
económicas cada vez más elevadas (con independencia del nivel de
ingresos), no puede decirse que sean aspectos que faciliten y
hagan atractivo sustituir el automóvil con la frecuencia recomendada.
miércoles, 28 de mayo de 2014
El núcleo y el revestimiento
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Igual que un armario puede
tener la apariencia de estar confeccionado en madera de cerezo, cuando en
realidad se trata de tablero de aglomerado revestido con una fina lámina de la
noble madera, el mero hecho de abrir una cuenta y estar presente en las redes
sociales no es sinónimo de modernidad, pues el uso de las nuevas
tecnologías y herramientas no transforma lo arcaico o reaccionario en algo
progresista o actual. Qué es más avanzado, ¿el empleo de tiza y una pizarra
para enseñar a leer y escribir, o la utilización de Internet para negar el
derecho de las niñas a la educación? Es importante mantener la atención
procurando distinguir ente el núcleo y el revestimiento, porque detrás de la
modernidad hay mucho primate y demasiado “listo” intentando colar gato por
liebre.
Con limpieza y distinto enfoque
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Desde hace un tiempo se suceden
las declaraciones que muestran preocupación por la percepción de un clima de
animadversión ciudadana hacia la clase política. Aun siendo
la desconfianza y decepción algo palpable a pie de calle y manifestado en las
encuestas, también existe un sentimiento creciente de
orfandad política, pues la población no reniega ni pone en duda la
importancia del ejercicio de la política, sino que expresa disconformidad
y hastío ante la cronificación del fraude y la indecencia. Como sucede en el
programa televisivo Pesadilla en la cocina, para que la gente
acuda y se sienta a gusto en el restaurante de la política, hay que ofrecer
profesionalidad, brindar un buen trato y servir productos y preparados que
agraden al paladar y no generen indisposiciones ni intoxicaciones de graves
consecuencias. O sea, acometer una limpieza rigurosa del local y en
especial de la cocina, trabajar con honestidad y de manera coordinada
y, claro está, evitar poner en la mesa lo que uno no querría para sí
mismo.
Pasar por el tamiz
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Una persona con micrófono en mano
se acerca al abuelo, a la madre, a la hermana o a cualquier otro miembro
de una familia que ha sido víctima de una tragedia y, tras identificarse como
trabajador o colaborador de un medio de comunicación, formula una curiosa e
interesante pregunta: ¿cómo se encuentra? Pero vamos a ver, qué
respuesta se espera de alguien que ha perdido hace unas horas a uno
o más seres queridos en un suceso terrible e impactante. Algo como por
ejemplo: “Pues mire usted, estoy que lo vierto, de hecho, acabo de
reservar mesa para ocho en el mejor restaurante de la zona. Ah, y después de la
cena a tomar unas copas y desinhibirse, es lo suyo en unos momentos como estos,
¿no
cree?”
Y el caso es que, lejos de ser una anécdota, la historia se repite más que la
morcilla. Antes de plantear ciertas preguntas al personal, ¿no sería
conveniente hacerlas pasar por el tamiz de la delicadeza y el sentido común?
sábado, 17 de mayo de 2014
Echando la vista atrás
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Con veinticuatro años de edad,
allá por el año 1987, uno decide saltar del nido para, junto a mi actual
esposa, tratar de emprender un vuelo independiente y mantenido en el tiempo.
Con el salario medio percibido por un joven trabajador de la industria
del metal, podías hacerte cargo del alquiler de un modesto piso semi amueblado
y sin ascensor; podías comer al menos tres veces al día sin tener que medir
cada céntimo al acudir al supermercado -y ello sin apenas presencia de
productos de marca blanca en la cesta de la compra-; podías salir a tomarte
unas copas de manera moderada; podías tener una tartana con cuatro ruedas
para ir a trabajar y moverse un poco por el entorno e, incluso, llegar a
ahorrar algo para afrontar imprevistos de poco calado. Pasadas casi tres
décadas, la emancipación parece ser más una fantasía que una realidad, y,
lamentablemente, cada vez es mayor el número de casos en los que ésta se
alcanza iniciando un movimiento de alas cargado de tristeza y desilusión.
No es lo mismo cruzar fronteras en calidad de turista que verse forzado a irse
con lágrimas en los ojos y en el corazón. Un panorama poco halagüeño y
esperanzador.
jueves, 15 de mayo de 2014
El volumen de la publicidad
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Si el objetivo de la táctica
es llamar la atención de la audiencia, no sé hasta qué punto tendrá
éxito, pues, al menos en mi caso, lo conseguido es una reacción cuyos efectos
van en dirección contraria a la esperada: pulsar el botón para anular el sonido
del televisor u ordenador y hacer caso omiso de la imagen, e incluso lanzarme a
la búsqueda de otro contenido. Y me refiero a la intempestiva, molesta y
habitual subida de volumen de la emisión televisiva que tiene lugar en los
espacios dedicados a la publicidad. También pudiera ser que, dado que la esencia
y el atractivo de determinados programas reside en el alboroto y
griterío, ese aumento de decibelios no represente un incordio para un
porcentaje de los televidentes. Pues nada, aunque no me parece ni percibo
que el asunto sea una fuente de entretenimiento, habrá que seguir jugando
al gato y al ratón.
lunes, 12 de mayo de 2014
Gérmenes patógenos
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Hay quien tiende a confundir y
comparar los signos de lealtad y docilidad mostrados por unos animales como los
perros con la actitud y voluntad de las mujeres. Las mascotas no
tienen la opción de seleccionar dueño ni la capacidad para evaluar
y decidir si desean distanciarse de un entorno y una situación insatisfactoria,
indignante, amarga o lacerante, pero la mujer (al igual que el hombre) debe
disfrutar del derecho a escoger quién la acompaña en el viaje por la vida y
durante cuánto recorrido. Y es que, si la educación no enseña a
distinguir con nitidez las diferencias existentes entre la propiedad privada y
las relaciones amorosas, entre ser propietario y ser miembro de una pareja y
entre imposición y deseo, la confusión está servida. Qué triste y contraproducente
resulta la utilización de los micrófonos, las cámaras, las columnas
periodísticas, los púlpitos o las aulas para transmitir opiniones y comentarios
cargados de gérmenes patógenos ancestrales que, lamentable e injustamente,
continúan causando un daño social inconmensurable a nivel mundial.
lunes, 5 de mayo de 2014
Dos maneras de entender el tema
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Entre la espesa maleza
informativa también brotan noticias oxigenantes, como es la
relativa a una fundación estadounidense sin ánimo de lucro que, con la
ayuda económica prestada por algunas empresas y la colaboración de expertos en
distintas materias, ha llevado a cabo un proyecto para hacer prótesis a bajo
precio destinadas a personas de Sudán que han perdido algún miembro como
consecuencia de la guerra, contemplando la idea de ponerlo en práctica en otras
naciones del continente africano. Aunque parece que se trata de elementos un
tanto rudimentarios, pues son fabricados utilizando impresoras 3D a un coste de
unos 75 euros, la iniciativa tiene el objetivo de posibilitar que muchos niños
y adultos vuelvan a realizar tareas básicas que les proporcionen mayor
autonomía y calidad de vida. Hay quien pone su tiempo y sus
conocimientos al servicio del bien común, y hay quien se emplea a
fondo en la tarea de aprovecharse del común de los mortales con el firme
propósito de forrarse. Sencillez y empatía o pomposidad y codicia, he ahí
el dilema del sistema.
viernes, 2 de mayo de 2014
El coste de la indecencia
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Desde instancias políticas se
acostumbra a efectuar declaraciones que, buscando el apoyo ofrecido
por la muleta de la comparación con países del entorno -de escasa inestabilidad
en muchas ocasiones- o amparándose en las directrices y recomendaciones
establecidas desde Bruselas u otras instituciones de carácter internacional,
tratan de justificar la puesta en práctica de medidas de índole
económico, laboral, impositivo o asistencial que no suelen ser recibidas con
ovaciones ni provocar fuertes e intensas carcajadas entre la población. En
cambio, escasean los discursos y pronunciamientos alusivos a la conveniencia de
homologarse en cuestiones que contribuirían a elevar el nivel ético y democrático,
como las relacionadas con las actitudes y conductas de
quienes desempeñan cargos públicos y políticos. ¿Qué autoridad
moral se tiene al hacer lo contrario a lo que se predica? ¿Cuál es el
grado de calidad representativa cuando se engaña, ningunea y desvían
recursos de los contribuyentes hacia acequias destinadas a regar y
satisfacer espurios intereses? La indecencia es cara, contamina las aguas
políticas y frena el desarrollo social.
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