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Cerrar la boca, halagar buscando
prebendas y refugio o guardarse las opiniones incómodas en el bolsillo
son opciones para ir a favor de la corriente imperante y/o pasar desapercibido,
o sea, ser una amapola en una plantación monocultivo y ordenada. Después de
leer el artículo de Javier Marías, Entre el ridículo y la mansedumbre,
solo queda animar
a Javier Marías a que continúe confeccionando trajes de palabras con estilo
propio, cuidados y elegantes en su diseño, confortables e impermeables a
la arbitrariedad e indecencia y pensados para moverse en ambientes
sociales saludables. Además, ¿no estamos en un periodo en el que se apuesta por
el talento y la innovación? Los avances logrados a lo largo del tiempo en
cuestiones relacionadas con el bienestar colectivo y el respeto por los
derechos humanos no han sido, precisamente, a base de silencio, subordinación y
esterilidad intelectual.
viernes, 14 de febrero de 2014
Tradiciones vejatorias
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Si, desde el ámbito académico y
político, se dan muestras de simpatía, connivencia y
comprensión hacia las novatadas llevadas a cabo en el entorno
educativo, tal como se desprende de la lectura de una noticia publicada en la
prensa sobre la muerte de seis jóvenes universitarios en Portugal (arrastrados
por una ola durante lo que, se sospecha, era la celebración de un rito
iniciático), la pervivencia de tradiciones vejatorias y abusivas parece
estar asegurada para tiempo. No sé a qué viene pasarse con los nuevos
estudiantes ni qué clase de enseñanza hay detrás de la humillación y el
sometimiento, pero no puede decirse que sea algo consustancial a los
centros educativos, que contribuya al bienestar de los jóvenes y que
fomente conductas apropiadas para crear un ambiente social más razonable y
respetuoso.
lunes, 3 de febrero de 2014
Intensificar los tratamientos
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Los últimos datos difundidos en
referencia al número de desahucios de viviendas habituales llevados a cabo
durante el año 2012 y los seis primeros meses de 2013, cifran en 34.786 (19.335
y 15.451 respectivamente) el número total de familias afectadas. Estableciendo
una estimación de tres miembros por hogar, se estaría hablando de 100.000
personas obligadas a abandonar sus casas y buscar refugio con los
bolsillos vacíos, es decir, un drama social que parece comportarse como una
bola de nieve. Demasiadas lágrimas, depresiones y necesidades básicas no
cubiertas. Pero la población no debe inquietarse en exceso porque, según
declaran quienes controlan las riendas europeas, quienes dicen sentir gran
preocupación por las dificultades sociales existentes, la solución está en la
intensificación de los tratamientos aplicados en los últimos años: mayor
presión fiscal, menos prestaciones públicas y más recortes en las nóminas. Si
el tema está claro, lo que ocurre es que no estamos preparados para entenderlo:
cuanto más apretadas se encuentren las familias mejor nos irán las cosas. A la
involución social ahora lo llaman innovación y progreso.
No caben eufemismos
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Profe, ¿cuánto cuesta el
comedor? Y, pasados unos días, el niño llegó a clase con una pequeña
bolsa de plástico con un euro y medio en monedas de céntimos, el importe con el
que podría sentarse un día a comer con otros compañeros. Ante relatos como
este, descrito por el director de un colegio en un programa televisivo, no
caben eufemismos ni pronósticos acerca de un inminente crecimiento
macroeconómico que, según indica la organización Intermón Oxfam en un informe
sobre la evolución de la distribución de la renta a nivel global y
nacional, no parece estar orientado o destinado a cambiar una realidad
social irracional y bochornosa. Qué finalidad tiene la política,
¿procurar el bien común o cultivar grandes superficies de desdicha ciudadana? A
estas alturas de la historia y “civilización” no deberían existir dudas al respecto,
sin embargo y, lamentablemente, las cifras cantan. Para que la población confíe
en la actividad y honestidad política, el bienestar no debe ser una cuestión de
reducidos cotos privados.
martes, 21 de enero de 2014
No acaba de entenderse
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Como comentaba un juez en un
programa de televisión, llama la atención que, siendo la cantidad de personas
declaradas culpables en delitos de cuello blanco y corrupción un porcentaje muy
bajo de la población reclusa, sean este tipo de delitos los más beneficiados
por la aplicación del indulto. Recientemente, distintas asociaciones de jueces
y fiscales han manifestado su preocupación ante la carencia de recursos humanos
y materiales para afrontar y resolver con mayor eficacia y diligencia los
numerosos casos abiertos relacionados con la corrupción y el enriquecimiento
ilícito, conductas estas que, si no son combatidas con garantías, decisión y
ejemplaridad, erosionan o impiden el progreso social y la necesaria confianza
de la ciudadanía hacia las instituciones democráticas. Y, si a ello se le suma
el coste que para las arcas públicas tienen las complejas investigaciones y
procesos judiciales destinados a tratar de aclarar y resolver hechos de
semejante naturaleza, puede decirse que hay indultos en los que la
rentabilidad social brilla por su ausencia.
Acercamientos lucrativos
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Lo llaman ‘meet and greet’, y
consiste en permitir a un grupo de fans que, antes de comenzar o una vez finalizado
un concierto, tengan la oportunidad de saludar, intercambiar cuatro
palabras y sacarse una fotografía con sus ídolos musicales; pero ¡ojo!,
sin embalarse, porque previamente hay que pasar por taquilla y
abonar un importe incluso superior al que tiene la entrada para asistir al
concierto, pues el tiempo y la atención dedicada por los artistas tienen su
precio. En definitiva, pagar por coprotagonizar un breve instante de
confluencia y concentración de envanecimiento e idolatría, participar
con entusiasmo en sesiones de dedicatoria y acercamiento lucrativo. Bajo
una dinámica semejante podrían formularse propuestas del tipo: el libro son 15
euros, pero por 35 tienes la posibilidad de estrechar la mano de la
escritora y tener un ejemplar con su firma y dedicatoria; o la barra de pan son
80 céntimos, aunque por dos euros también puedes abrazar al panadero y llevarte
una instantánea de ambos al lado del horno. ¡Cuánto desvarío y ‘postureo’!
miércoles, 15 de enero de 2014
Inmoral y descarado
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En ocasiones, los medios de
comunicación se hacen eco de casos en los que algunas madres son recriminadas
por amamantar a sus bebés en público, llegando a ser invitadas (con más o menos
elegancia y respeto) a abandonar el lugar cuando éstas desean y consideran
apropiado continuar con lo ya iniciado.
Sentir perturbación ante un acto básico y propio de los mamíferos, ¿es algo
natural e instintivo o una reacción fruto de la educación recibida y la cultura
respirada? Una misma imagen puede desprender vapores de ternura u obscenidad,
todo depende del filtro cultural a través del que sea observada. El gesto
realizado por el Papa cuando bautizaba a distintos niños en la capilla
Sixtina, permitiendo y exhortando a las madres a dar el pecho durante el
evento si lo estimaban conveniente, quizás contribuya a que muchas
personas vean cariño y limpieza en vez de suciedad e indecencia. Inmoral
y descarado es generar pobreza y mostrar indiferencia ante pechos sin leche y
pequeños desnutridos.
lunes, 13 de enero de 2014
La vida cuesta arriba
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El Comercio>Opinión>cartas del lector
La información publicada en la
prensa acerca del coste directo que, para las empresas y los
trabajadores, puede suponer la nueva subida de impuestos vía
cotizaciones sociales, indica que los cálculos llevados a cabo por expertos en
la materia sitúan el incremento impositivo para el empleado entre los 60 y 600
euros anuales y entre 300 y 2.500 euros para la empresa. Por
otra parte, parece que una sentencia del Tribunal Superior de Justicia
Europeo obliga a elevar el IVA de los instrumentos y el material
sanitario del 10% al 21%, es decir, las cuestiones relacionadas con la sanidad
van a ser más caras. Viendo las imágenes salidas estos días en las televisiones
sobre la lamentable situación padecida por los pacientes en muchos hospitales
españoles, y teniendo presente las dificultades económicas de millones de
familias, cabe preguntarse qué repercusión tendrá semejante medida en la
asistencia sanitaria y la salud de la población. Y, con la fórmula de menos
dinero en el bolsillo y unos servicios y productos elementales más costosos,
¿es posible sembrar confianza, estimular el consumo interno, crear empleo
y disminuir la tasa de pobreza?
jueves, 9 de enero de 2014
Cerrar el candado y arrojar la llave
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La primera vez que vi candados puestos en las barandillas de un puente me quedé un tanto despistado, desconocía que las muestras y compromisos de amor hubieran cambiado los lienzos de los troncos de los árboles (en los que se grababan corazones atravesados por flechas) por las barandas de los viaductos y pasarelas, pero, como es natural, los años pasan y las formas cambian.
Sin ser nostálgico del pasado ni defensor de las viejas tradiciones, la verdad, no acabo de captar que un utensilio destinado a cerrar, limitar y guardar dominios y posesiones sea el objeto apropiado para expresar o simbolizar el amor. Desgraciadamente, abundan los casos de personas que interpretan de manera equivocada lo del cierre del candado, incluso llegando a matar a sus parejas cuando estas tratan de usar la llave que les permita salir de una morada cargada de desengaño, infelicidad o maltrato. Unidos por voluntad y deseo, no por presión y miedo.
martes, 7 de enero de 2014
Omnipresentes
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Aun sin tener inclinación
ni curiosidad por conocer las intimidades, los deseos y las
formas elegidas para la diversión de quienes salen en las revistas y
programas de televisión rosas o amarillos, en la actualidad resulta
prácticamente imposible mantenerse al margen de tales cuestiones. Las noticias
dedicadas al cotilleo están omnipresentes en el espacio
informativo, perece que, de un tiempo para acá, han salido de su hábitat
y, como si de una especie invasiva se tratara, ahora pueden encontrarse en
cualquier lugar, adaptadas y formando parte del paisaje ofrecido
por los medios de comunicación. Quién iba a pensar que hasta los
telediarios hablarían del destino vacacional de una cantante y del
sensual biquini lucido en playas de arenas finas y blancas. A este ritmo, temas
como el chismorreo, la frivolidad y la envida pueden tener su cabida en los
libros de texto de los niños, en una asignatura impartida desde la
infancia. A menor nivel educativo de la ciudadanía, mayor
posibilidad de supervivencia de un sistema social manifiestamente
mejorable.
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