sábado, 7 de agosto de 2010

¿Tranquilos, orgullosos y satisfechos?

Diario Público>Opinión>cartas del lector
La Voz de Asturias>Opinión>cartas del lector(09/08/10)

Los países dedican ingentes cantidades de dinero a la investigación y continua dotación de poderosas y sofisticadas armas, así como al sostenimiento de las infraestructuras y recursos humanos destinados a los ejércitos y a la defensa ante terceros. Sin embargo, se descuidan los medios para minimizar los daños causados por las eventuales o reiteradas contingencias naturales (inundaciones, incendios, etc.); se infravaloran o soslayan los continuos e irreversibles perjuicios causados al medio ambiente; y se asumen con total naturalidad las sistemáticas autoagresiones sociales (pobreza extrema, explotación infantil, esclavitud sexual…).
Es decir, las cuestiones relacionadas con la hostilidad y los conflictos bélicos parecen desplazar o tener más relevancia que los asuntos referidos al bienestar de las poblaciones.
Desde la perspectiva del presente y futuro interés general del ser humano y del planeta, ¿es para estar tranquilos, orgullosos y satisfechos?

miércoles, 4 de agosto de 2010

Boicot a productos catalanes

Diario Público>Opinión>cartas del lector

La llamada al boicot hacia los productos catalanes por haberse prohibido las corridas de toros en Catalunya es una respuesta desafortunada y desenfocada, aunque no sorpresiva, pues se trata de un fenómeno que hace su aparición de forma cíclica.
Si las consecuencias de tal conducta no son selectivas, sino que afectan por igual a los ciudadanos catalanes independientemente de sus ideas políticas o posicionamiento ante determinadas costumbres culturales o sociales, ¿por qué en nombre de la unidad de España se invita al pueblo español a utilizar una fórmula que daña indiscriminadamente a todas las personas de una comunidad autónoma?
Resulta curioso que no se alcen voces para solicitar con el mismo empeño o fervor un boicot hacia el petróleo que proviene de países sin democracia ni respeto a las libertades donde, por ejemplo, las mujeres reciben latigazos por ponerse unos pantalones vaqueros.

Animales de compañía

ELPAIS.com >Opinión>cartas del lector>edición impresa
El Comercio>Opinión>cartas del lector(03/08/10)

Hacerse con un animal de compañía es algo a lo que puede acceder cualquier persona o familia; solo hay que acudir a la tienda, a un centro de recogida o aceptar un regalo. Pero, obviamente, al no tratarse de meros objetos o seres inanimados, la decisión de tener mascotas lleva implícito la asunción de responsabilidades. Antes de dar el paso es muy recomendable obtener información acerca de sus necesidades o comportamientos con el fin de no llevarse desagradables sorpresas. Debemos ser conscientes de que su bienestar es más importante que nuestro entretenimiento y, por supuesto, reflexionar sobre nuestra disposición para cumplir con los deberes sociales contraídos. Si existen dudas o abruman las responsabilidades, lo más sensato es renunciar a este compromiso.

lunes, 2 de agosto de 2010

Precio de los productos

La Voz de Asturias>Opinió>cartas del lector

Si uno es amante o aficionado a los juegos de azar tiene al alcance numerosas y específicas modalidades reguladas o legales: loterías, quinielas, cupones, casinos, bingos, máquinas tragaperras, etcétera, etcétera. Es decir, aquellos que no juegan es porque no quieren, pues la oferta se adapta a cualquier economía, desde la más opulenta a la más modesta.
Sin embargo, el juego no se circunscribe únicamente a su terreno natural, y ha extendido sus tentáculos hacia muy diversos ámbitos como puede ser el de la alimentación.
La adquisición de productos de una marca o fabricante específico otorga al cliente la posibilidad de participar en periódicos sorteos que, por ejemplo, pueden ofrecer premios de miles de euros mensuales o sueldos para toda la vida; todo ello sería muy generoso si no fuera porque el dinero sale del bolsillo de los consumidores.
Lógicamente, nadie está obligado a comprar los artículos que ven incrementado su precio final debido a este u otros aspectos como son los gastos invertidos en publicidad, y, precisamente por ello, son muchos los ciudadanos que se deciden por las marcas blancas, porque el coste de ciertas variables totalmente ajenas a la calidad de los productos no existe o es inferior.
Si la situación económica de millones de familias obliga a llevar a cabo una rigurosa racionalización de los gastos, ¿por qué pagar por algo indeseado y/o innecesario?

domingo, 1 de agosto de 2010

Por una sociedad económicamente saludable

Diario Público>Opinión>cartas del lector
La Voz de Asturias>Opinión>cartas del lector(02/07/10)

Hasta hace aproximadamente unos 20 años, la limpieza de los portales y escaleras de los edificios era realizada por los propios vecinos en turnos que, generalmente, tenían una duración semanal. El paulatino incremento del poder adquisitivo de las familias trabajadoras hizo posible que las comunidades de propietarios comenzaran a contratar la ejecución de estas tareas, dando lugar a la creación de miles de puestos de trabajo. Asimismo, aunque desde hace menos tiempo, las responsabilidades de gestión de las comunidades de vecinos han entrado en la misma dinámica, y han sido numerosos los empleos generados en el campo de la administración de fincas.
O sea que, aparte de más justa o ética, parece que una sociedad es más saludable y sostenible laboralmente cuando mejora la distribución de la riqueza. Si todos los partidos políticos de los países democráticos dicen tener como objetivo el progreso de la calidad de vida de la población, entonces, ¿por qué cada día se pronuncian más las diferencias sociales? ¿Cómo es posible que en plena recesión económica aumente el número de ricos? ¿Quiénes son los responsables de este codicioso transvase de dinero de unos a otros?

sábado, 31 de julio de 2010

Opiniones

La Voz de Asturias>Opinión>cartas del lector
Lne.es » Cartas de los lectores


El cantautor Joaquín Sabina ha declarado a la prensa que la prohibición de las corridas de toros en Cataluña es una catetez llevada a cabo por políticos ignorantes, y que sin un acontecimiento histórico, artístico y cultural de semejante trascendencia la mitad del Museo del Prado carecería de sentido.
Por otra parte, el psiquiatra Luis Rojas Marcos escribe una carta al periódico La Vanguardia, opinando que la fiesta de los toros tiene una desafortunada vinculación cultural y económica con algunos pueblos, y que las actuaciones sociales encaminadas a minimizar o evitar la crueldad hacia los animales (los toros sienten dolor) son una muestra de sensibilidad y respeto hacia la vida.
Nunca he presenciado una corrida ni siento interés alguno por ver este espectáculo, aunque tampoco he acudido a las puertas de las plazas para llamar asesinos a las personas aficionadas al mismo. Evidentemente, la decisión tomada por un parlamento democrático de prohibir una tradición histórica es totalmente discutible y criticable, pero tachar de incultos e ignorantes a quienes votaron a favor de tal medida también es cuestionable. Y, en este concreto caso, recurrir a los aspectos culturales no parece ser un argumento reflexivo incontrovertible, pues, ¿no sería mejor que no hubieran existido motivos para realizar obras maestras en el campo de la literatura, el cine, la pintura, etc. sobre actos violentos y bárbaros cometidos a lo largo y ancho del mundo por el ser humano?
Hay canciones de Joaquín Sabina que me parecen estupendas, sin embargo, en el festival de opiniones acerca de los toros, me quedo con la letra compuesta por el señor Luis Rojas Marcos.



jueves, 29 de julio de 2010

Lo que cuenta

La Voz de Asturias>Opinión>cartas del lector

Empresario o trabajador, político o votante, alumno o profesor, inquilino o propietario, cliente o vendedor, periodista o lector..., ¿son facetas o funciones cuyo desempeño proporciona un revestimiento de sensibilidad o indiferencia, educación o desvergüenza, responsabilidad o insensatez, honestidad o deslealtad, moderación o exceso, credibilidad o desconfianza, modestia o arrogancia?
La calidad de las personas no es una cuestión que quede acreditada a través del estatus social, ni de la afiliación o desvinculación a organizaciones políticas o sindicales, ni de la carencia o posesión de títulos académicos, ni del rol ejercido..., sino mediante las huellas que nuestros comportamientos y actos imprimen en las relaciones humanas, en la convivencia.
Aunque puedan lucirse bonitos disfraces, lo que realmente cuenta es la estela dejada en el camino.

martes, 27 de julio de 2010

Desconcertante

La Voz de Asturias>Opinión>cartas del lector
Diario Público>Opinión>cartas del lector(30/07/10)

En las Ramblas de Barcelona, he visto a una chica que, entre llantos, expresaba reiteradamente a sus compañeros el deseo de volver a París, pues acababa de percatarse de que había sido víctima de un robo.
Evidentemente, a pesar de las acciones públicas llevadas a cabo para luchar contra las bandas de carteristas como, por ejemplo, la información ciudadana o la labor realizada por los cuerpos de seguridad, siempre habrá personas que traten de apropiarse de lo ajeno. Lo que resulta más incomprensible o desconcertante para la mayor parte de los ciudadanos y, probablemente, no muy estimulante o motivador para la policía, es que, tras detener a más de 40 individuos integrantes de dos bandas que se dedicaban a robar en el metro y que sumaban unas 600 denuncias anteriores, estos hayan quedado en libertad.
Cuando no existe muestra alguna de arrepentimiento ni disposición a dejar de delinquir, ¿qué beneficio social se obtiene permitiendo que estas personas continúen con su productividad?

viernes, 23 de julio de 2010

Utilidad social

La Voz de Asturias>Opinión>cartas del lector

Se publica que el ex presidente del gobierno de Estados Unidos, Bill Clinton, ingresó unos 65 millones de dólares (52 millones de euros) por las conferencias dadas por el mundo desde 2001.
Las cantidades pagadas a los ex mandatarios por las conferencias dadas por el mundo son extraordinariamente sorprendentes, y no ya por las cifras, pues de abrumadoras o escandalosas retribuciones sobran ejemplos, sino porque los pueblos no parecen ser beneficiarios de sus generosas ideas y enseñanzas.
Y, cobrando hasta 250.000 euros por clase, ¿cómo es posible que nadie alertara de los despropósitos y errores económicos que se estaban cometiendo por la propagación del ancestral y conocido virus de la egoísta codicia? O, ¿Acaso quienes pagan no les hacen ni caso?
Echando una mirada a la realidad mundial, ¿sería de mayor utilidad social que esas sumas de dinero fueran destinadas a la investigación médica, a la ayuda al desarrollo...?

jueves, 22 de julio de 2010

Esclavitud sexual

Diario Público>Opinión>cartas del lector
La Voz de Asturias>Opinión>cartas del lector(26/07/10)

Excepto que se viva bajo unas condiciones de conciliación, hermanamiento o familiarización con el horror, cuando se leen noticias como la de la adolescente (de 15 años de edad) rumana que ha sido liberada en Barcelona de las deleznables garras de unos proxenetas que la obligaban a ejercer la prostitución durante jornadas de 12 horas y la sometían a torturas, es improbable que uno no tenga sentimientos de indignación, que la sangre que fluye por la venas no tienda a la ebullición.
La lengua es rica en términos para calificar a semejantes personajes y situaciones, pero, de qué herramientas dispone la sociedad para luchar contra tan abominables prácticas? Lógicamente, ante un problema que tiene diversas raíces y se extiende por todas las ramas sociales no sirve una única receta.
Para frenar la inhumana escalada de esclavitud sexual que, principalmente, tiene por víctimas a las mujeres, hay que educar y concienciar a las personas desde la infancia acerca del valor que representa el respeto a los derechos humanos; es imprescindible desarrollar políticas dirigidas a evitar la pobreza, precariedad, discriminación o marginalidad de la población, pues las esclavas o trabajadoras del sexo no suelen proceder de familias o entornos solventes; debe existir una decidida e inequívoca apuesta institucional para perseguir y sancionar el secuestro y la subyugación.
Pero, sin duda alguna, en una cuestión como esta los ciudadanos no pueden echar balones fuera, porque quienes pagan por acostarse con niñas o adultas retenidas contra su voluntad tienen rostro, nombre y apellidos.