sábado, 1 de agosto de 2009

G-Global

Diario Público>>Opinión>>cartas del lector

Aprovechando la promiscuidad existente entre estados que tratan de estimular sus respectivos puntos G en cumbres selectas, y sin el propósito de exaltar u ofender los sentimientos de las mentes donde habitan ordenada y plácidamente ideas conservadoras, ¿será este un buen momento para proclamar un libidinoso deseo? Ojalá un día, sin disimulo ni vergüenza, se celebren orgías mundiales (G-Global) con verdadera disposición y capacidad para satisfacer las necesidades básicas de todos los pueblos del planeta.
Poco honesto y ejemplarizante resulta ir de cita en cita mientras se impone o demanda la castidad a los vecinos.

jueves, 30 de julio de 2009

Inquietud en el ambiente

Diario Público>>Opinión>>cartas con respuesta
Disponer de una conexión telefónica no sólo implica el abono periódico de la cuota correspondiente, también hay que pagar la factura psicológica de las llamadas intempestivas, persecutorias y espesas en descortesía. El teléfono se ha convertido en un instrumento a través del que se puede ejercer el acoso comercial sistemático. Hemos llegado a una situación surrealista, en la que el sonido del aparato suscita incomodidad. ¿Se coge o descuelga el mismo? ¿Quién me echará la bronca esta vez por declinar el premio, regalo o suculenta oferta propuesta? ¿Tendré que dar por finalizada la “incomunicación” con un comportamiento impropio e indeseado? Una manifestación más de la perversidad social causada por la avidez y vorágine del mercado.
Alejandro A. Prieto Orviz
Tiene usted toda la razón del mundo. Frente a esas llamadas se pueden hacer varias cosas. Una solución es intentar divertirse: hablas pronunciando la erre como ele (igual que los chinos de película), te finges retrasado mental, simulas que es una línea erótica y preguntas qué ropa lleva puesta, pides que te envíen una pizza o intentas averiguar dónde se encuentra quien te llama. Lo normal es que esté en algún país tercermundista, trabajando por un euro la hora, pues esos call-centers los suelen dislocar o “deslocalizar” e instalarlos en lugares con condiciones laborales que aplaudiría la CEOE española.
Otra solución es intentar venderles tú algo, incluso inmaterial: te haces pasar por propagandista religioso y le ofreces la salvación de su alma y el perdón de los pecados. En fin, hay muchas cosas divertidas que hacer, pero casi todas implican burlarse un poco de la persona que te llama, que no tiene la culpa de nada y es un empleado en régimen de explotación.
Por eso mi respuesta siempre es la misma: sí, me interesa mucho, pero envíeme todo eso por escrito. Invariablemente me contestan que no es posible, que se trata de una oferta que sólo es válida por teléfono. ¿No me puede enviar las condiciones por escrito?, le pregunto. En ese caso, dígale a su jefe que entiendo que es un timo y que ni lo intente. Clic. Cuelgo tan campante.
Rafael Reig

miércoles, 29 de julio de 2009

Un bosque protegido

Diario Público>>Opinión>>cartas del lector
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Se declara un incendio en el monte, y mientras este avanza arrasando cada vez más árboles, los responsables de las instituciones u organismos encargados de la extinción del mismo sugieren y discuten qué estrategias y medidas deberán adoptarse sin llegar a consensuar acuerdo alguno.
En estos momentos, la ciudadanía percibe el incendio declarado en el bosque económico. El fuego está destruyendo puestos de trabajo sin que los protagonistas del Diálogo Social logren alcanzar un pacto para intentar contenerlo o extinguirlo.
Lógicamente, la conciencia social y la preocupación por el bienestar y el progreso social debe presidir cualquier planteamiento de las partes que dialogan y no se deben comprometer ninguno de los recursos destinados a preservar nuestra arboleda de las pensiones, pues es un patrimonio de la población que está protegido contra cualquier catástrofe.

viernes, 24 de julio de 2009

Sorpresa y alarma

Diario Público>>Opinión>>cartas del lector
Lne.es » Cartas de los lectores

Se regala e instala un televisor u ordenador con acceso a Internet en la habitación del niño/a y, en el entorno social, la acción familiar desprende generosidad y cariño. Llevas a tu hijo de 13 años a la discoteca y vas a recogerlo a las dos o las tres de la mañana y, además de ofrecer muestras incuestionables de preocupación por el cachorro/a, puedes granjearte el calificativo y la imagen de “enrollao” entre las nuevas generaciones y el de liberal entre los amigos y conocidos. Una niña de 12 años envía SMS con contenido sexual a un chat de televisión –que se emite de madrugada– y la cadena televisiva, carente de código ético, reproduce el texto en directo para estimular conductas y lucrarse con las mismas. Un tertuliano le quita el vestido a la azafata de un programa televisivo sin su consentimiento y el presentador, lejos de censurar y expresar su desacuerdo, se ríe abiertamente y disfruta del hecho. Todo vale si es espectáculo da dinero. Si el ánimo de lucro económico, la irreflexión, la notoriedad y la satisfacción inmediata de los deseos o caprichos personales son cuestiones que desplazan, disipan e, incluso, desprecian los límites y criterios de la conducta ética, ¿por qué nos causa tanta sorpresa y alarma el creciente número de conductas antisociales y delictivas llevadas a cabo por niños o adolescentes?

jueves, 23 de julio de 2009

Res extra commercium

Diario Público>>Opinión>>cartas con respuesta

He tratado de saber algo más acerca del “metrosexual” y, tras conocer sus características, el tipo de personaje no parece ser sustancial. A modo de ejemplo, tiene que ser narcisista y pasar mucho tiempo en salones de belleza, gimnasios y delante del espejo; ser capaz de distinguir una sábana de calidad; usar ropa de alta costura e, incluso, hasta pintarse las uñas; ser un voraz consumista y, ¡sorpresa!, a la vez ecologista. ¡Ah!, si alguien está interesado en dejar de ser un hombre gris, reformarse y evolucionar debe saber que el acceso está restringido, pues hay que ser joven, cosmopolita, vivir en la metrópolis (absténganse los de aldea) y tener bastante dinero para gastar.
ALEJANDRO A. PRIETO ORVIZ.

De acuerdo, pero quizá somos todos así, una identidad producida por el mercado, un segmento de público, un cliente al que dirigir ofertas. Admitimos que ésta es una “sociedad de mercado”, pero lo decimos como si el hecho nada tuviera que ver con nosotros, como si nuestra propia identidad fuera algo que traemos ya de casa, cuando lo cierto es que volvemos con ella en la cesta de la compra. Si le quiero contar a alguien quién era yo a los veinte años, lo más íntimo y fehaciente que encuentro es un catálogo de bienes y servicios: era el chico que llevaba trenca y leía a Cortázar, el que iba a las pelis de Woody Allen y escuchaba a Jaume Sisa.
El Código Civil, desde 1889, afirma que hay cosas “que están fuera del comercio de los hombres”, un reducto de humanidad al margen del despiadado capitalismo, ese alma en su almario. Lo más sagrado, lo que la burguesía del XIX encomendó al “ángel del hogar”, la mujer, a la que atribuía (igual que Zapatero, por cierto) conmovedoras virtudes anti-económicas: trabajo en equipo, humildad, intuición, etc.
No lo creo. Es la relación y comercio con los otros lo que nos da identidad propia. Somos el resultado, no el punto de partida. Así somos metrosexuales, pijos, ejecutivos, ecologistas, mileuristas, lo que nos toque. Incluso, en este mercado “libre”, hasta podemos elegir ser anti-sistema. Pronto habrá en los grandes almacenes una sección anti-sistema, ya lo verá.
RAFAEL REIG.

sábado, 18 de julio de 2009

¿Cuestión de valores?

Lne.es » Cartas de los lectores

Hace tiempo que las cifras de fracaso y abandono escolar de nuestros chavales han provocado un debate político y social que, en el mejor de los casos, trata de identificar consecuencias con el objetivo de conocer qué rumbo y estrategias deben adoptarse para minimizar el problema, o sea, aportar soluciones, y, en el peor dada su esterilidad, sólo pretende que las causas tengan rostro o color político para ser erosionado (soslayando la esencia y lo esencial). Pero, ¿dónde se localiza la raíz que arroja semejantes resultados? ¿Acaso las nuevas generaciones vienen con limitaciones genéticas? Pretendemos que los niños comprendan y conozcan los futuros beneficios aportados a través de los estudios y esfuerzos del presente, que sean responsables y disciplinados, que estén motivados, etc. y, sin embargo, gran parte de los patrones y paradigmas del éxito o triunfo social son divergentes o contrarios a lo demandado. Contar miserias, insultar o ejercer de mono de feria en programas de televisión se premia con dinero; jugar al fútbol aporta mucho más reconocimiento y dinero que, por ejemplo, salvar vidas en un incendio o en las urgencias de un centro hospitalario;... ¿Será cuestión de valores?

viernes, 17 de julio de 2009

Exceso de celo

La Vanguardia>>Cartas del lector>>edición impresa

Debido a la indeseada y traumática muerte del joven corneado recientemente por el asta de un toro en los encierros de las fiestas de San Fermín, algunos de los eruditos tertulianos que participan en programas televisivos con el propósito de ejercer una altruista y didáctica labor social dirigida a la orientación e ilustración de los ciudadanos comienzan a plantear si es acertado aceptar y autorizar los aspectos de la fiesta que entrañan riesgo, dolor y lágrimas.
Lo cierto es que indudablemente estos gestos de sensibilidad y preocupación por la salud pública dan muy buena imagen y son de agradecer, pero, ¡cuidado!, porque el exceso de celo y preocupación puede conducirles a sugerir que se prohíban o limiten las competiciones de fórmula 1 y de motos, los combates de boxeo, las corridas de toros, los partidos de fútbol denominados de alto riesgo, la fiesta de insensatez e indecencia que junta en su sorpresa a víctima y maltratador en un plató de televisión... E incluso, y haciendo referencia a eventos de naturaleza diferente, aunque de efectos dramáticos, los festines económicos públicos y privados que dejan al margen a millones de personas que mueren de hambre, los celebrados por la eficacia y precisión de un nuevo misil balístico...

Se busca culpable

La vanguardia>>Cartas del lector
Diario Público>>Opinión>>cartas del lector
Lne.es » Cartas de los lectores

La muerte del bebé en el hospital Gregorio Marañón como consecuencia de la lamentable e indeseable materialización de un riesgo presente en el trabajo, o sea, de un accidente laboral, ha sido y es motivo de manifestaciones u opiniones por parte de supuestos profesionales de la información que, en muchos casos, adolecen de rigor, objetividad y sensibilidad; pero claro, sus inocentes errores laborales no causan daño físico en el objetivo, y además son retribuidos.
Levantar rápidamente el vuelo en busca de un culpable emitiendo imprudentes juicios de valor no evita lo sucedido ni aporta beneficio alguno, sino y contrariamente, puede contribuir o condicionar inadecuadamente el curso de la investigación. Se trata de localizar causas y no responsables, de intentar saber qué encadenamiento de motivos llevaron al suceso y, finalmente, esperar a que el resultado de la investigación del accidente esclarezca e indique por qué sucedió, quién asume responsabilidades y qué medidas correctoras deben implementarse para evitar o minimizar casos similares. En mi opinión, la frivolidad del circo mediático entretiene a muchos espectadores, pero hace un flaco favor a los familiares y amigos de todos los afectados. Y, lógicamente, la apresurada sentencia acusatoria de gestores o compañeros de profesión cuanto menos es, inoportuna o interesada.

jueves, 16 de julio de 2009

El metrosexual

Lne.es » Cartas de los lectores

Si escuchas y lees con cierta frecuencia que ha nacido una nueva clase de hombre, aunque en un principio las referencias a los aspectos básicos que definen al mismo resulten poco atractivas o sugerentes, llega un momento en el que la fuerza de la curiosidad acaba por romper la cáscara de la pretendida indiferencia. Así que he tratado de saber algo más acerca del metrosexual, descubrir singularidades, virtudes, diferencias. Y, la verdad, tras conocer y reflexionar sobre las características, rasgos o cualidades que definen al nuevo ser y tratando de evitar cualquier valoración condicionada por prejuicios previos, en mi opinión, contemplado desde la perspectiva del interés general, el tipo de personaje no parece ser sustancial ni digno de alabanza. A modo de ejemplo, tiene que ser narcisista y pasar mucho tiempo en salones de belleza, gimnasios y delante del espejo; ser capaz de distinguir una sábana de calidad; usar ropa de alta costura, ruidosa (pero sin bocina) e, incluso, hasta pintarse las uñas; ser un voraz consumista y, ¡sorpresa!, a la vez ecologista. En definitiva, un nutriente social de dudosa calidad que aporta mucho colorido a la biodiversidad. ¡Ah!, si alguien está interesado en dejar de ser un hombre gris, reformarse y evolucionar debe saber que el acceso está restringido, pues hay que ser joven, cosmopolita, vivir en la metrópolis (absténganse los de aldea) y tener bastante dinero para gastar.

martes, 14 de julio de 2009

Bonito sueño

Lne.es » Cartas de los lectores »

Al ver las fotografías del incidente ocurrido en la cumbre del G-8 entre un equipo de guardaspaldas y el líder libio Gadafi, con el mediador Sarkozy de por medio, aparte de sorpresa y, por supuesto, curiosidad por conocer qué causa o malentendido había desencadenado el mismo, pensé que existía algo en las instantáneas que no me resultaba nuevo, que desprendía e insinuaba familiaridad. Y, ¿qué era? Sólo tenía que cambiar la indumentaria de los protagonistas y situar la escena en un campo de fútbol: los jugadores de un equipo acosando a un contrario y el árbitro tratando de contener la tensión. Millones de euros gastados y miles de personas movilizadas para intentar proteger y blindar a los mandatarios ante riesgos o peligros externos, y resulta que la chispa o erupción podría haberse provocado desde dentro. Ello vuelve a confirmar que, la seguridad al cien por cien, no es más que un deseado y bonito sueño.