ELPAIS.com
Edición impresa
Opinión
Desgraciadamente ha vuelto a suceder: cuatro trabajadores han perdido la vida en la isla de Mallorca y los datos revelan actitudes y condiciones laborales que muestran un escaso respeto por la dignidad y vida de las personas así como por las normativas existentes. El respeto a la vida y a los derechos fundamentales no es una actitud consustancial de la conducta humana, sino un valor alcanzado a través de la evolución intelectual, así pues, debemos fortalecerlo y depurarlo día a día, y aquí es donde entra en juego la educación. Si inoculamos en nuestros hijos el germen del consumismo y de la competencia desaforada, erosionamos el pilar fundamental sobre el que edificar una sociedad mejor, pues favoreceremos la proliferación de individuos que prioricen la obtención de beneficios económicos incluso a la seguridad y la salud de sus miembros
miércoles, 24 de diciembre de 2008
martes, 23 de diciembre de 2008
Política social en Europa
Diario Publico>>Cartas del lector
Afortunadamente, el parlamento europeo ha frenado la ampliación de la jornada laboral a 65 horas que los representantes de la mayoría de los gobiernos europeos daban por bueno para el desarrollo de los países. Esto pone en evidencia la divergencia existente entre las expectativas y deseos de los pueblos y las visiones y decisiones de los jefes de Estado.Propuestas políticas de esta índole generan entre los ciudadanos escepticismo y falta de afecto hacia el modelo social europeo, pues suponen una agresión directa a los derechos establecidos tras siglos de dolorosas conquistas sociales. ¿En qué lugar quedan las políticas dirigidas a la conciliación laboral-familiar con ideas de este calibre?. Los retrocesos en la calidad de vida y la amputación de las esperanzas provocan conductas sociales poco deseables. ¡Hay que tener cuidado! Fuegos como el de Grecia se propagan con facilidad cuando hay combustible cerca.
Afortunadamente, el parlamento europeo ha frenado la ampliación de la jornada laboral a 65 horas que los representantes de la mayoría de los gobiernos europeos daban por bueno para el desarrollo de los países. Esto pone en evidencia la divergencia existente entre las expectativas y deseos de los pueblos y las visiones y decisiones de los jefes de Estado.Propuestas políticas de esta índole generan entre los ciudadanos escepticismo y falta de afecto hacia el modelo social europeo, pues suponen una agresión directa a los derechos establecidos tras siglos de dolorosas conquistas sociales. ¿En qué lugar quedan las políticas dirigidas a la conciliación laboral-familiar con ideas de este calibre?. Los retrocesos en la calidad de vida y la amputación de las esperanzas provocan conductas sociales poco deseables. ¡Hay que tener cuidado! Fuegos como el de Grecia se propagan con facilidad cuando hay combustible cerca.
martes, 16 de diciembre de 2008
Atasco en la autopista
ELPAIS.com Edición impresa Opinión
Diario Público>>Cartas del lector
Por qué existen autopistas públicas y privadas es una cuestión de tinte político que se presta a discusión y con la que se puede estar o no de acuerdo, pero si los Gobiernos conceden la explotación de un servicio básico por el que el ciudadano paga al contado y sin demora, también deberá ejercerse una labor de vigilancia y control sobre los medios disponibles para garantizar una prestación eficaz y adecuada en situaciones ordinarias. ¿Puede considerarse como circunstancia desbordante o extraordinaria que nieve en diciembre por encima de los 400 metros en Asturias? ¿Los ingresos por la explotación de la autopista del Huerna son escasos e insuficientes para hacer frente a tal contingencia? ¿A cuánto ascienden las pérdidas económicas trasladadas a particulares, empresas y al propio Estado? Viendo el panorama, ¡por favor!, no privaticen la asistencia sanitaria
Diario Público>>Cartas del lector
Por qué existen autopistas públicas y privadas es una cuestión de tinte político que se presta a discusión y con la que se puede estar o no de acuerdo, pero si los Gobiernos conceden la explotación de un servicio básico por el que el ciudadano paga al contado y sin demora, también deberá ejercerse una labor de vigilancia y control sobre los medios disponibles para garantizar una prestación eficaz y adecuada en situaciones ordinarias. ¿Puede considerarse como circunstancia desbordante o extraordinaria que nieve en diciembre por encima de los 400 metros en Asturias? ¿Los ingresos por la explotación de la autopista del Huerna son escasos e insuficientes para hacer frente a tal contingencia? ¿A cuánto ascienden las pérdidas económicas trasladadas a particulares, empresas y al propio Estado? Viendo el panorama, ¡por favor!, no privaticen la asistencia sanitaria
miércoles, 10 de diciembre de 2008
¿Con sangre entra?
ELPAIS.com
Edición impresa
Opinión
Con motivo de la sentencia que condena a una madre a pena de cárcel y alejamiento por maltrato hacia su hijo, ha salido a colación pública la eterna cuestión sobre la necesidad u oportunidad de aplicar el castigo físico para educar a los hijos.
Me sorprende el elevado porcentaje de personas que manifiestan y afirman, como si de un axioma se tratara, que unas bofetadas a tiempo son mano de santo para que los chicos comprendan los límites y se conviertan en adultos cívicos y respetuosos. Hay un aspecto que no cabe duda, cuando aplicas castigo físico para frenar, reconducir o reprender la conducta que no parece apropiada, la reacción es inmediata y se obtiene la respuesta esperada a corto plazo; el niño, atemorizado, depone su actitud. Pero asimismo, también hay otro aspecto a tener en cuenta: esta teoría lleva en práctica miles de años, y parece ser que no hemos conseguido que la humanidad se comporte de manera exquisita y depurada.
Esto demuestra que la receta de la violencia no es sinónimo de reflexión y concienciación, muy al contrario, induce a los niños a devaluar el diálogo y la negociación como solución ante las discrepancias, proponiéndoles como alternativa eficaz la práctica de comportamientos agresivos que, con alta probabilidad, arrastrarán durante toda la vida.
Los adultos que consideran apropiadas las bofetadas, ¿aceptarían ser reprendidos con el mismo método cuando cometen o mantienen actitudes que otros consideran inapropiadas
Edición impresa
Opinión
Con motivo de la sentencia que condena a una madre a pena de cárcel y alejamiento por maltrato hacia su hijo, ha salido a colación pública la eterna cuestión sobre la necesidad u oportunidad de aplicar el castigo físico para educar a los hijos.
Me sorprende el elevado porcentaje de personas que manifiestan y afirman, como si de un axioma se tratara, que unas bofetadas a tiempo son mano de santo para que los chicos comprendan los límites y se conviertan en adultos cívicos y respetuosos. Hay un aspecto que no cabe duda, cuando aplicas castigo físico para frenar, reconducir o reprender la conducta que no parece apropiada, la reacción es inmediata y se obtiene la respuesta esperada a corto plazo; el niño, atemorizado, depone su actitud. Pero asimismo, también hay otro aspecto a tener en cuenta: esta teoría lleva en práctica miles de años, y parece ser que no hemos conseguido que la humanidad se comporte de manera exquisita y depurada.
Esto demuestra que la receta de la violencia no es sinónimo de reflexión y concienciación, muy al contrario, induce a los niños a devaluar el diálogo y la negociación como solución ante las discrepancias, proponiéndoles como alternativa eficaz la práctica de comportamientos agresivos que, con alta probabilidad, arrastrarán durante toda la vida.
Los adultos que consideran apropiadas las bofetadas, ¿aceptarían ser reprendidos con el mismo método cuando cometen o mantienen actitudes que otros consideran inapropiadas
viernes, 21 de noviembre de 2008
Raíces de odio
El País.com
Cartas al director
Sería recurrente además de pretencioso e ingenuo por mi parte, tratar de desglosar cabalmente las causas que, desde hace décadas, enfrentan al pueblo judío y al palestino, así como juzgar quién tiene más cuota de responsabilidad en la cruenta factura empapada de lágrimas. Pero sí me atrevo a llevar a cabo un diagnóstico basado en el sentido común y en la adversa realidad: aunque los niños carecen de capacidad para entender y realizar complejos análisis políticos o religiosos que avalen y justifiquen sus sufrimientos, sí tienen una gran permeabilidad para absorber, consolidar y reproducir conductas deplorables hacia otros seres humanos. Por tanto, las bombas, los cohetes, los misiles, los muros o los bloqueos han demostrado ser una receta inerte, incapaz de aportar a las raíces del odio nutrientes fundamentados en la paz, la tolerancia y el respeto.
Cartas al director
Sería recurrente además de pretencioso e ingenuo por mi parte, tratar de desglosar cabalmente las causas que, desde hace décadas, enfrentan al pueblo judío y al palestino, así como juzgar quién tiene más cuota de responsabilidad en la cruenta factura empapada de lágrimas. Pero sí me atrevo a llevar a cabo un diagnóstico basado en el sentido común y en la adversa realidad: aunque los niños carecen de capacidad para entender y realizar complejos análisis políticos o religiosos que avalen y justifiquen sus sufrimientos, sí tienen una gran permeabilidad para absorber, consolidar y reproducir conductas deplorables hacia otros seres humanos. Por tanto, las bombas, los cohetes, los misiles, los muros o los bloqueos han demostrado ser una receta inerte, incapaz de aportar a las raíces del odio nutrientes fundamentados en la paz, la tolerancia y el respeto.
jueves, 20 de noviembre de 2008
Lo tangible
Público
Cartas de los lectores
Las noticias que nos llegan sobre Afganistán no pueden ser más desalentadoras: la violencia y la guerra se extienden y recrudecen; las bajas civiles aumentan y el rechazo a las tropas extranjeras sigue la misma trayectoria; la población tiene dificultades para alimentarse y los recursos sanitarios y educativos son escasos o inexistentes; las mujeres continúan sin ver la luz.¿Será esto lo que inclina a gobiernos de países europeos a deportar a ciudadanos afganos sin papeles? Hay algo contradictorio entre las intenciones y las actuaciones: si hay tropas internacionales en Afganistán con el objetivo de establecer la paz, la seguridad, la libertad…, ¿por qué se devuelve a un escenario de horror y dificultades a unos ciudadanos que han alcanzado el mundo que se les promete? ¿Acaso volverán a creer o a confiar en las intenciones de los que, a la hora de la verdad, les negaron lo tangible, lo real?
Cartas de los lectores
Las noticias que nos llegan sobre Afganistán no pueden ser más desalentadoras: la violencia y la guerra se extienden y recrudecen; las bajas civiles aumentan y el rechazo a las tropas extranjeras sigue la misma trayectoria; la población tiene dificultades para alimentarse y los recursos sanitarios y educativos son escasos o inexistentes; las mujeres continúan sin ver la luz.¿Será esto lo que inclina a gobiernos de países europeos a deportar a ciudadanos afganos sin papeles? Hay algo contradictorio entre las intenciones y las actuaciones: si hay tropas internacionales en Afganistán con el objetivo de establecer la paz, la seguridad, la libertad…, ¿por qué se devuelve a un escenario de horror y dificultades a unos ciudadanos que han alcanzado el mundo que se les promete? ¿Acaso volverán a creer o a confiar en las intenciones de los que, a la hora de la verdad, les negaron lo tangible, lo real?
sábado, 15 de noviembre de 2008
Televisión: ¿vale todo para tener audiencia?
Lne.es » Cartas de los lectores » Televisión: ¿vale todo para tener audiencia?
Aún no he conseguido encontrar atractivo ni interés alguno en los programas televisivos que, como único y didáctico contenido, tienen, por ejemplo, divulgar las intimidades que sirvan de regocijo a la audiencia por su alto grado de pendencia o drama familiar- de personas que las ponen en venta; introducir a varias personas durante tres meses en una jaula dorada para que nos deleiten con conversaciones y actos banales; hacer espectáculo de momento incruento de pendencias personales por infidelidades genitales; dar una grata y entusiasta sorpresa a un hijo: presentándose inesperadamente en el plató el cabrón que lo abandonó cuando aún no había nacido. Pero, ¡por fin!, ahora sí tengo motivos para comprarme un aparato con una gran pantalla de plasma y contemplar con entusiasmo los nuevos e ingeniosos programas: Pagan sumas de dinero equivalentes a los salarios de muchos años de trabajo de la mayor parte de los ciudadanos de este país por oír irrefutables confesiones a personas condenadas por delitos que, básicamente, consistían en forrarse con el dinero de los demás.
Será muy difícil un progreso social de calidad si, entre otros aspectos, la demanda y oferta de entretenimiento, información y educación en las televisiones va por estos derroteros.
Aún no he conseguido encontrar atractivo ni interés alguno en los programas televisivos que, como único y didáctico contenido, tienen, por ejemplo, divulgar las intimidades que sirvan de regocijo a la audiencia por su alto grado de pendencia o drama familiar- de personas que las ponen en venta; introducir a varias personas durante tres meses en una jaula dorada para que nos deleiten con conversaciones y actos banales; hacer espectáculo de momento incruento de pendencias personales por infidelidades genitales; dar una grata y entusiasta sorpresa a un hijo: presentándose inesperadamente en el plató el cabrón que lo abandonó cuando aún no había nacido. Pero, ¡por fin!, ahora sí tengo motivos para comprarme un aparato con una gran pantalla de plasma y contemplar con entusiasmo los nuevos e ingeniosos programas: Pagan sumas de dinero equivalentes a los salarios de muchos años de trabajo de la mayor parte de los ciudadanos de este país por oír irrefutables confesiones a personas condenadas por delitos que, básicamente, consistían en forrarse con el dinero de los demás.
Será muy difícil un progreso social de calidad si, entre otros aspectos, la demanda y oferta de entretenimiento, información y educación en las televisiones va por estos derroteros.
viernes, 14 de noviembre de 2008
¡Que vienen los rusos!
El País.com
Cartas al director
No entiendo nada, cuando era la antigua Unión Soviética nos amenazaba desde el otro lado del muro con un sistema político sin elecciones democráticas y un sistema económico y de mercado totalmente intervenido por el estado, y, ahora, ¿por qué hay tanta alarma si una vez entrados en el juego democrático y de mercado libre, una empresa rusa desea comprar parte de una empresa privada de otro país? ¿Las empresas españolas no adquieren o participan en empresas extranjeras? Por favor, ¡necesito una explicación que resuelva mi confusión!
Cartas al director
No entiendo nada, cuando era la antigua Unión Soviética nos amenazaba desde el otro lado del muro con un sistema político sin elecciones democráticas y un sistema económico y de mercado totalmente intervenido por el estado, y, ahora, ¿por qué hay tanta alarma si una vez entrados en el juego democrático y de mercado libre, una empresa rusa desea comprar parte de una empresa privada de otro país? ¿Las empresas españolas no adquieren o participan en empresas extranjeras? Por favor, ¡necesito una explicación que resuelva mi confusión!
domingo, 2 de noviembre de 2008
Desigualdades salariales
ELPAIS.com
Edición impresa
Opinión
Desde hace años, la receta física e ideológica ofrecida en buena parte del mundo por los poderes político-económicos para mitigar el hambre y crear riqueza que mejoren las condiciones de vida de los pueblos, ha consistido en vender un producto basado en el debilitamiento del Estado (desvirtuando la política y sus capacidades) y el fortalecimiento de mundo privado.
Hemos asimilado con naturalidad la existencia de retribuciones por cuestiones laborales, artísticas, deportivas, etcétera, que superan en miles de veces a las recibidas por la inmensa mayoría de los trabajadores. ¿Por qué se valora con esa desproporción el tiempo de trabajo de unos y otros? La productividad y contribución al bienestar de la Comunidad, ¿también es superior en la misma proporción?, ¿es más determinante para el bienestar social el trabajo de un futbolista o de un ejecutivo que, por ejemplo, el del equipo de cirujanos que trabajan realizando trasplantes en hospitales de la sanidad pública
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Opinión
Desde hace años, la receta física e ideológica ofrecida en buena parte del mundo por los poderes político-económicos para mitigar el hambre y crear riqueza que mejoren las condiciones de vida de los pueblos, ha consistido en vender un producto basado en el debilitamiento del Estado (desvirtuando la política y sus capacidades) y el fortalecimiento de mundo privado.
Hemos asimilado con naturalidad la existencia de retribuciones por cuestiones laborales, artísticas, deportivas, etcétera, que superan en miles de veces a las recibidas por la inmensa mayoría de los trabajadores. ¿Por qué se valora con esa desproporción el tiempo de trabajo de unos y otros? La productividad y contribución al bienestar de la Comunidad, ¿también es superior en la misma proporción?, ¿es más determinante para el bienestar social el trabajo de un futbolista o de un ejecutivo que, por ejemplo, el del equipo de cirujanos que trabajan realizando trasplantes en hospitales de la sanidad pública
domingo, 26 de octubre de 2008
Excrementos y micciones de perros
El Comercio Digital > Participación
Con elevada probabilidad, esta queja y demanda tendrá escaso eco entre los ciudadanos/as a los que va dirigida, pero, si no hacemos un llamamiento al sentido común, percibo que corremos el riesgo de instaurar como derechos naturales y legítimos ciertos comportamientos que demuestran un nulo respeto hacia las personas que vivimos y visitan Gijón, así como de asumir el coste económico ocasionado como consecuencia de la corrosión causada en los bienes públicos y privados, como el tratamiento hacia una enfermedad social en estado crónico.Tenemos que andar o pasear por aceras y parques de la ciudad llevando la mirada atenta al suelo tratando de evitar el encontronazo con una de las innumerables 'minas' dejadas intencionadamente por los dueños de los perros; debemos de respirar los intensos aromas desprendidos por el perfume que riega las esquinas, recodos, farolas, entradas a tiendas y portales…; la herrumbre y las oscuras manchas pintadas en el suelo por las reiteradas micciones, se extienden a lo largo y ancho de la ciudad como parte indisoluble del paisaje urbano; en fin, sencillamente, es lamentable el desprecio por la higiene y el deterioro de la imagen y atractivo de nuestra ciudad como consecuencia de la carencia de conductas cívicas y respetuosas. ¡Por favor!, sé inteligente, ¿por qué apoyas o participas desinteresadamente en actos, celebraciones y demás acontecimientos que promocionan y realzan la figura de Gijón, y, a su vez, contribuyes al menoscabo de la misma al no hacerte responsable de tus deberes?, ¿por qué querías ver al Sporting en primera división, para que acudan a la ciudad más personas que puedan contemplar tu obra? Deberías de hacer una reflexión, pensar que has entrado en un camino con retorno. Es sencillo: sólo tienes que pensar un poco en los demás y no anteponer los derechos de tu mascota a los de las personas.
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